BRUSELAS , 17 de diciembre de 2025: La Unión Europea se dispone a flexibilizar la prohibición prevista para 2035 de la venta de vehículos nuevos con motor de combustión tras la presión sostenida de los fabricantes de automóviles y de varios Estados miembros, lo que supone un importante ajuste de políticas en la agenda climática a largo plazo del bloque. La Comisión Europea se dispone a revisar la normativa vigente que exige que todos los coches nuevos vendidos a partir de 2035 produzcan cero emisiones. Según la enmienda propuesta, los fabricantes estarían obligados a lograr una reducción del 90 % de las emisiones medias de dióxido de carbono de su flota para 2035, en lugar del recorte del 100 % exigido anteriormente. La medida permitiría la producción y venta continuas de algunos vehículos híbridos y de combustión interna de bajas emisiones que cumplen estrictos estándares de eficiencia y de combustible neutro en carbono.

La decisión se produce tras meses de presión por parte de los principales países productores de automóviles, como Alemania , Italia y varios estados de Europa Central, junto con una fuerte defensa de la industria automotriz. Los fabricantes habían argumentado que el objetivo original ya no era económicamente viable ante la menor demanda de vehículos eléctricos, el aumento de los costos de las materias primas y la creciente competencia de China y Estados Unidos . Las asociaciones industriales que representan a los fabricantes de automóviles europeos habían advertido sobre interrupciones en la producción y posibles pérdidas de empleos si el objetivo de 2035 se mantenía sin ajustes. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) y fabricantes líderes como Volkswagen, Stellantis y BMW habían pedido públicamente una recalibración del cronograma de reducción de emisiones.
Hicieron hincapié en la necesidad de flexibilidad regulatoria a medida que el sector avanza hacia la electrificación e invierte fuertemente en cadenas de suministro de baterías, infraestructura de carga e integración de software. La nueva propuesta busca equilibrar los objetivos de descarbonización del bloque con la competitividad industrial de su sector automotriz, uno de los mayores empleadores y contribuyentes a las exportaciones de Europa. Bajo el marco revisado, la UE mantendría el objetivo a largo plazo de alcanzar la neutralidad climática para 2050, pero permitiría una eliminación más gradual de la tecnología de combustión interna. Los cambios crearían margen para que los vehículos propulsados por combustibles sintéticos, sistemas de combustión de hidrógeno e híbridos enchufables sigan produciéndose después de 2035, siempre que sus emisiones totales durante su ciclo de vida cumplan con estrictas normas regulatorias.
Los fabricantes de automóviles presionan por flexibilidad en la política de emisiones
También se espera que la Comisión incluya disposiciones que apoyen a los pequeños y medianos fabricantes para garantizar la igualdad de condiciones durante la transición. La propuesta estará sujeta a la aprobación del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea . Se espera que las negociaciones continúen hasta principios de 2026, mientras los estados miembros debaten las implicaciones técnicas y económicas de los objetivos revisados. Varios gobiernos ya han indicado su apoyo al ajuste, citando la necesidad de salvaguardar los empleos industriales y mantener el liderazgo tecnológico de Europa en el sector de la automoción. Sin embargo, los grupos ambientalistas han expresado su preocupación de que el cambio pueda ralentizar el progreso hacia los objetivos de reducción de emisiones y retrasar las inversiones en movilidad totalmente eléctrica. El plan de emisiones revisado forma parte de una revisión más amplia de la política climática e industrial de la UE , que incluye posibles actualizaciones de los objetivos de reducción de carbono de 2030 y medidas para proteger a las industrias nacionales de la competencia externa.
La Comisión Europea ha declarado que mantiene su compromiso con el marco del Pacto Verde Europeo, pero busca un enfoque pragmático que refleje las condiciones económicas actuales y las presiones del mercado global. Los analistas señalan que este cambio de política constituye una de las revisiones más importantes de la legislación ambiental de la UE en los últimos años, lo que indica una reorientación de las prioridades entre los objetivos ambientales y la resiliencia económica. La industria automotriz europea, que representa aproximadamente el 7 % del producto interior bruto del bloque y emplea a más de 13 millones de personas, se ha enfrentado a una serie de desafíos estructurales relacionados con la electrificación, las interrupciones en la cadena de suministro y la competencia en el mercado global. La propuesta actualizada también busca fomentar la inversión continua en investigación y desarrollo de tecnologías de bajas emisiones, materiales sostenibles y combustibles neutros en carbono.
Los defensores del medio ambiente piden una supervisión más estricta
Su objetivo es preservar la posición de Europa en el panorama automovilístico mundial, manteniendo al mismo tiempo una trayectoria coherente con los compromisos climáticos a largo plazo del Acuerdo de París. Una vez finalizada, la legislación sustituiría al reglamento de 2022 que estableció formalmente el mandato de cero emisiones para 2035. De ser adoptada tanto por el Parlamento como por el Consejo, la norma modificada entraría en vigor a partir de 2026, lo que ofrece a los fabricantes un plazo de nueve años para alinear sus estrategias de producción con los nuevos objetivos. La decisión de la Comisión Europea representa un ajuste crucial en la política ambiental e industrial de la región, que refleja tanto la magnitud de la transición automovilística como la necesidad de mantener la competitividad en un mercado global en rápida evolución.
Esto subraya un reconocimiento más amplio dentro de la UE de que lograr la neutralidad de carbono requiere un equilibrio entre los objetivos climáticos y las realidades industriales. Al recalibrar sus objetivos, la Comisión busca impulsar la innovación y proteger las industrias estratégicas, garantizando al mismo tiempo que Europa siga siendo un centro de fabricación de automóviles avanzados. Esta postura actualizada también indica a los socios e inversores globales que la UE pretende impulsar su transición ecológica mediante una implementación gradual y basada en la evidencia, en lugar de cambios regulatorios abruptos, armonizando la estabilidad económica con la responsabilidad ambiental. – Por EuroWire News Desk.
